¿ Un Sevilla cola de León o cabeza de Ratón?

Por Ernesto López

“El Sevilla será lo que su dirigencia proyecte que sea”

La reforma del Ramón Sánchez Pizjuán como fin para consolidar un modelo de crecimiento social, económico y deportivo

De los errores se aprende, o eso dicen aun cuando hay quienes porfían en el error durante mucho tiempo o hasta que es demasiado tarde. En el caso del Sevilla Fútbol Club que a todos, querido lector, nos atañe,postulo en el siguiente texto unas pautas que a mi entender deben sostener un modelo de crecimiento para nuestro Sevilla diferente del que ha venido manteniendo primero e intentando sostener durante la última década. Equivocadamente o no, pues no me arrogo la exclusiva del conocimiento, están formuladas desde la mejor de las intenciones y desde la máxima humildad.

Mi objetivo es el de aportar una idea principal y otras subyacentes que abran un debate sevillista que contribuya a engrandecer a nuestro querido club.

Se generan desde el Sevilla que conozco y que he analizado con las pinceladas necesarias para que sea comprensible para todos sin entrar en complicados vericuetos. Fundamentalmente insistiré en la grandeza deportiva de una entidad que ha finalizado entre los seis primeros del país en 32 de las 70 temporadas que ha disputado en la Liga de Primera División, la principal competición a la que se suma en segundo lugar la Copa de España que ha aportado otro gran porcentaje de la gloria sevillista.

¿UN SEVILLA COLA DE LEÓN O CABEZA DE RATÓN? (I)

EL GRAN SEVILLA DESDE 1935 HASTA 1957: VEINTE TEMPORADAS

Me remontaré unas décadas en el tiempo, tantas como ocho o nueve para que puedan compendiar los 86 años transcurridos desde que Ramón Sánchez Pizjuán fuera asumiendo galones en el Sevilla. Corría 1928 cuando se formuló la compra de los terrenos de Nervión bajo el mando de quien fuera un magnífico presidente, el barón de Gracia Real. Desde entonces, se adscribe ese lar a nuestro club. Una época en la que definitivamente fenecía el amateurismo y se instalaba el profesionalismo, cuestión que supo ver e interpretar correctamente D. Ramón.

Él sentó las bases de un Sevilla que, aparte de campeonar eternamente en Andalucía, cuando se creó la Liga regular tardó en ascender a la primera categoría unos años, pero lo hizo. Y que posteriormente consolidado en ella, alcanzó laureles de campeón hasta en cuatro ocasiones entre Liga y Copa y estuvo cerca de hacerlo en otras cinco más. No siempre figuró Ramón Sánchez Pizjuán como presidente de la entidad cuando sus capitanes levantaban los títulos, pero estaba “ahí” en un ejercicio de ubicuidad con sus funciones como directivo de la Federación Española en Madrid. Al margen de estas consideraciones, también organizó la moderna administración de un club que –valga la redundancia- siempre fue el mejor organizado de Andalucía con una brutal diferencia respecto del resto lo que favoreció entonces, como casi en todo momento, el tener una masa social que siente al club como suyo más allá de su configuración jurídica y dispuesta a participar en él.

Ciñéndonos al análisis que nos ocupa, desde 1934 en que ascendió a Primera hasta 1957 en que muere Ramón Sánchez Pizjuán transcurren 23 años cuya medida futbolera es la de 20 temporadas obviando, como es natural, los tres años de atroz Guerra Civil en la que no se disputa competición que merezca el nombre de tal.

En esas 20 temporadas, el Sevilla FC se clasificó entre los seis primeros en 16 ocasiones, siendo tan solo superado por FC Barcelona (18) y Athletic (17), dejando atrás a R. Madrid y Valencia CF (ambos con 15) y A. Madrid (13). La paradoja se encuentra en que, por ejemplo, el Sevilla FC conquistó una Liga y quedó subcampeón en cuatro ocasiones, mientras que el A. Madrid ganó 4 ligas y quedó en una ocasión como segundo.

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 Cuadro 1: grandes clubes clasificados entre los seis primeros (temps 1934/35 a 1956/57)

Para darnos un reflejo fiel de lo que significa esa ocupación de las seis primeras plazas mayoritariamente por esos seis clubes, el dato de que el siguiente en figurar en ellas es el Real Oviedo, que lo hizo en siete ocasiones, apenas la mitad que el peor de los seis “grandes”.

En esos 20 años, el Sevilla FC queda 20 veces entre los 10 primeros, siendo tan solo igualado por el Athletic. Ningún otro equipo lo hizo.

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Cuadro 2: grandes clubes clasificados del séptimo al décimo y entre los diez primeros (temps 1934/35 a 1956/57)

Idea de la grandeza de aquel Sevilla lo corrobora el hecho de que, tras 20 temporadas de competición, las diferencias con sus rivales nacionales son ínfimas: el Sevilla es el sexto equipo de España en ese tiempo, y el primero, el FC Barcelona, tan solo lo aventaja en 69 puntos al cabo de ese período y tras la disputa de 532 partidos, logrando apenas 30 victorias más que los sevillistas y ni un centenar de goles más.

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Cuadro 3: clasificación de los seis principales clubes (temps 1934/35 a 1956/57)

Son las seis más importantes instituciones deportivas del país por su masa de seguidores. Entonces no existía el fenómeno televisivo, casi todos los ingresos procedían de las cuotas de socios y de los taquillajes, luego Ramón Sánchez Pizjuán lo vio claro: espectáculo + masa = grandes presupuestos. El siguiente paso, pues, fue la construcción de un nuevo y gran estadio.

La historia es bien conocida, los problemas que ocasionó la edificación del Ramón Sánchez Pizjuán una vez fallecido el eterno presidente y sus elevados y disparados costes como consecuencia del error en los estudios sobre su cimentación. Su construcción supuso la pérdida de aquel gran equipo al no bastar las aportaciones consignadas por la afición y haber de venderse a las figuras del plantel sevillista que quedó desmembrado.

Lo cierto y verdad, es que Ramón Sánchez Pizjuán no se equivocó. En aquellos años, todos los grandes equipos se lanzaron a la construcción de gigantescos estadios.

Así el Real Madrid usaba el Viejo Chamartín, con capacidad para 15.000 espectadores y en 1947 inaugura el Nuevo Chamartín con un aforo para 75.000 personas que en 1954 amplía hasta los 125.000 tomando al año siguiente el nombre de Santiago Bernabéu; por su parte, el FC Barcelona tenía como predio al estadio de Las Corts, que comenzó con un aforo de 30.000 localidades que el club catalán amplió hasta las 60.000 mediado el siglo para en 1957 inaugurar el Nou Camp con capacidad para 93.000 espectadores que llegarían a convertirse en 120.000.

En un menor nivel, el Athletic de Bilbao aumenta el aforo de San Mamés desde las 9.500 localidades de los años 20 hasta las 48.000 que alcanza en 1953; el Valencia CF hace pasar la capacidad del estadio de Mestalla desde las 27.500 personas que podía albergar en los años 30 a las 45.500 que alcanza en los años 50.

El Sevilla se embarca en el ambicioso proyecto de un nuevo estadio que sustituya al viejo Nervión que con 20.000 localidades de aforo se quedaba pequeño para un club tan grande. Se proyecta un estadio con capacidad para 75.000 personas en competencia con los de R. Madrid (75.000) y FC Barcelona (93.000), aunque con el desplome de la economía sevillista se inauguraría a finales de los 50 con una capacidad de 50.000 espectadores, alcanzando los 77.000 en su terminación ya en la década de los 70.

Fue una época futbolística en España que culminaba con un principio que pudiéramos llamar como el de “grandes equipos, grandes estadios”. La afición fue la base del crecimiento de esos equipos.

El resto estaba muy lejos, se produjo una quiebra. Observemos cuál es la clasificación general de aquellas dos décadas futboleras (cuadro nº 4):

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Cuadro 4: clasificación general de la Liga (temps 1934/35 a 1956/57)

 

¿UN SEVILLA COLA DE LEÓN O CABEZA DE RATÓN? (II)

EL GRAN SEVILLA DESDE 2002 HASTA 2014: TRECE TEMPORADAS

Hubieron de pasar décadas, período en la memoria de todos, para atisbar otro gran Sevilla FC. Nos situamos ya en el segundo lustro de los presentes siglo y milenio. El Sevilla FC, tras 58 años de sequía, rompe su mal fario y se hace de un nuevo gran trofeo, en este caso el primero de los internacionales que van poblando las vitrinas sevillistas. Hoy, 13 años después del último ascenso, el Sevilla FC aparece nuevamente consolidado entre los grandes.

En este período de trece temporadas podemos comprender la grandeza de la institución comprobando como se sitúa cuarta entre los clubes que han quedado más veces entre los seis primeros (en diez ocasiones -> cuadro nº 5) tras Barcelona, Madrid y Valencia y quinta entre los puestos séptimo al décimo (cuadro nº 6).

Cuadro5

Cuadro 5: clasificaciones entre los 6 primeros (2001/02 a 2013/14)                                        

Cuadro6     

Cuadro 6: clasificaciones de séptimo a décimo (2001/02 a 2013/14

En el global de estas trece temporadas, el Sevilla junto a Madrid, Barcelona y Valencia es de los únicos cuatro equipos que se clasifica todos los años entre los diez primeros (cuadro nº 7).

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Cuadro 7: clasificaciones de primero a décimo (2001/02 a 2013/14)

Igualmente se comprueba la magnitud de lo realizado observando la clasificación general desde la temporada 2001-02 hasta la recientemente concluida 2013-14 (cuadro nº 8).

Cuadro8
 Cuadro 8: clasificación general de la Liga (temps 2001/02 a 2013/14)

Con José María del Nido al frente de la institución, ésta sale de su letargo y empieza una fase de crecimiento sostenido desde 2002 hasta 2007, acaparando en quince primeros meses cinco títulos.

En esta ocasión, el principal sostén económico del crecimiento del club se fundamenta en los ingresos televisivos acompañado por la venta de grandes jugadores que se inserta en una política de adquisición de futbolistas con gran potencial de revalorización merced a una gran labor de la dirección deportiva de la institución.

El Sevilla FC que asciende de la mano de la terna Roberto Alés-Monchi- Caparrós en 2001 con 17 millones de euros de presupuesto, agigantará su tamaño para que en 2010-11 dicho presupuesto alcance un volumen cercano a los 115 millones de euros, lo sextuplica en menos de una década.

Sin embargo, y a mi juicio, a partir de 2007 se incurre en un grave error: la presión económica sobre el abonado sevillista bajo la falacia de “el Sevilla será lo que los sevillistas quieran que sea” adjudicando a dicha expresión el significado de “si los sevillistas ponen más dinero el Sevilla será más grande”.

Si a raíz del ascenso y durante un lapso relativamente breve la afición, a través de los abonados y taquillajes, había sido uno de los pilares de la economía del club, en una entidad que aumenta su tamaño temporada tras temporada, el peso específico de los ingresos económicos que aporta la afición sevillista decae progresivamente, pues 16 millones de euros en abonos no suponen apenas más que una séptima parte del presupuesto de la entidad en 2010.

Las personas responsables de esa parcela, sin embargo, no dudan en exprimir la gallina de los huevos de oro y los abonos y entradas alcanzan unos precios prohibitivos que marcan el cenit del tamaño social de la entidad que poco a poco inicia un declive que se ha prolongado casi hasta la fecha, pues un Sevilla que no dejó de ganar títulos (2010) aunque los espació más en el tiempo, pierde nada menos que 12.000 abonados fruto de una desastrosa política que tan solo se corrige –parcialmente- con el abaratamiento de precios producido para la campaña 2013-14 en la que, sin embargo, se comete la tropelía de la eliminación de los abonos infantiles.

El error, bajo mi apreciación, es claro: la afición –salvo fuerza de causa mayor- no puede ser el sostén económico de la entidad, aunque sí influirá en que cuanto mayor sea su volumen, más ingresos producirá por otras vías que la entidad debe rentabilizar: televisión y marketing. Un equipo que presenta llenos y grandes entradas en su estadio atrae más a las televisiones, un lleno apoyando a un gran plantel influye en la consecución de buenos resultados y todo junto forma una pescadilla que se muerde la cola en este caso, en el buen sentido de la expresión.

El gran Sevilla que conquista tres títulos en la temporada 2006-07 (Supercopa de Europa, UEFA en Glasgow y Copa del Rey en  Madrid) no es capaz de alcanzar un solo lleno en el Ramón Sánchez Pizjuán a lo largo de tan gloriosa temporada. Se superan los 40.000 abonados pero el Sevilla FC se manifiesta incapaz de conseguir más socios ni tampoco de vender más de un millar de localidades en los partidos más importantes. La razón se encuentra única y exclusivamente en el precio de los abonos y de dichas entradas, pues ninguno de los grandes encuentros ligueros se juega en lunes o viernes ni los domingos a las doce de la mañana ni con tempestades.

La gallina de los huevos de oro dice: basta

José María del Nido, artífice de ese gran Sevilla, porfía -sin embargo y a pesar de muchas recomendaciones- en el error: los precios se incrementan aún más, se exprime al sevillismo para mantener el nivel de recaudación cuando desciende el  número de socios, se persigue el resultado y no se ataca el mal de raíz. Desde 2007 hasta 2014 el Sevilla pierde abonados todas las temporadas.

El culmen de esta nefasta política social se alcanza hace unos meses cuando el anterior director de marketing y encargado de esta faceta, Manuel Vizcaíno, suprime el abono infantil.

De nada, absolutamente de nada, sirve ejecutar la acertada política de “Sácale partido al cole”, si en 2013 y 2014, 7 y 8 años después de la conquista en Eindhoven que junto a los títulos que llegaron en los quince meses posteriores encandila a decenas de miles de niños de 3-4-5-6 años (cuyo sentimiento de adscripción deportiva no está consolidado cuando con 13-15 años sí se convierte en irreversible) y que ahora tienen de 10 a 14 años, no tuvieron carné infantil en la temporada pasada.

Esos niños, dentro de 4-5 años serán o comenzarán a ser abonados adultos del Sevilla FC, pero si están desenganchados durante ese período, se estará desaprovechando una oportunidad de dominar socialmente de manera abrumadora a esta ciudad y a su entorno metropolitano que supera ampliamente el millón de habitantes.

Ahora se presenta una nueva oportunidad, tanto por el presumible inicio de un nuevo ciclo expansivo del Sevilla como por el empecinamiento de otro club en precipitarse al vacío, propiciando que la leve mayoría sevillista en la ciudad pueda resquebrajar esa frontera y emplazar de nuevo a una década de futuro para lograr una amplia mayoría social que hay que consolidar y multiplicar de manera ineludible de forma que resulte incontestable como ya lo fue en el pasado.

Un Sevilla cola de león, no cabeza de ratón (III)

El objetivo deportivo del Sevilla FC en la próxima década debe ser el de clasificarse entre los seis primeros en todas las ocasiones (hablo de objetivo), no en vano será incluso dificultoso encontrar más de cinco presupuestos superiores a los de nuestro club. Y perseguir que tres, cuatro o cinco de esas clasificaciones puedan serlo para la competición continental de mayor rango y que sepamos romper nuestro techo de octavos de final en su actual configuración como Liga de Campeones.

Esa fortaleza deportiva que lo convertirán –de seguir así- en el sexto club de España rebasando en breve plazo al Español, debe acompañarse en el plano social de todo tipo de medidas –sin medias tintas- que refuercen el predominio social sevillista habida cuenta de que faltan tan solo 3-5 años para que esa oleada de infantes cautivados por los espectáculos de Eindhoven, Mónaco, Glasgow, Madrid por dos veces y Barcelona, engrosen las filas de los abonados sevillistas. Máxime cuando esas oleadas se verán reforzadas poco después por las que son testigos del presumible nuevo ciclo expansivo en el ámbito deportivo de la entidad (Turín, Cardiff y futuro).

Sería imperdonable que la absoluta supremacía deportiva no se vea correspondida por la social por no haber articulado los medios necesarios para ello.

Una ruptura del equilibrio que hoy existe con una leve mayoría sevillista, conducirá a la llegada de nuevos patrocinadores en los que se aunarán tanto su carácter no regionalista, sino marcadamente internacional habida cuenta de la presencia del club en las grandes competiciones continentales de forma habitual, así como la constatación de que incluso a nivel local no hay problemas en convertir al Sevilla en el principal de sus patrocinados.

Esos patrocinadores, de la mano de los derechos televisivos propios de un equipo de envergadura, deben sostener el 50 o el 60% del esfuerzo del gran proyecto que el Sevilla FC debe acometer durante la próxima década: la modernización del estadio Ramón Sánchez Pizjuán.

El Sevilla debe optar por convertirse en “cola de león” del fútbol europeo y establecer sus objetivos deportivos en la competencia que encontrará en clubes como Valencia, Atlético o Athletic, Benfica, Borussia Dortmund o Nápoles. La alternativa es la de configurarse como un ¿brillante? “cabeza de ratón” respecto a Español, Zaragoza, R. Sociedad, Deportivo, Betis, Celta, etc.

El club ha de saber elaborar un proyecto realista, no faraónico y que implique a los sevillistas, que sea una meta común como otras que hemos tenido en nuestra historia, ampliando previa o simultáneamente su masa social y convertir al Ramón Sánchez Pizjuán en un estadio “cinco estrellas” capaz de albergar finales europeas (de UEL) y de Copa, así como otros partidos internacionales.

Hoy en día, desgraciadamente, nuestro estadio se encuentra muy lejos de optar a esa calificación y nos hemos limitado a parchear –como se intuye seguiremos haciendo- o a presentar, como única alternativa, un faraónico y ya fantasmagórico proyecto de reforma por importe de ¡¡150 millones de euros!! Cantidad con la que se ha levantado el nuevo San Mamés, un cinco estrellas; mientras que el Español ha construido un moderno estadio por menos de 90 millones de euros y la Real Sociedad debate si construir uno nuevo o no.

Desgraciadamente el Sevilla no goza del encubierto o sinvergonzón apoyo de las administraciones que a través de gigantescas ayudas permiten las mudanzas de Atlético de Madrid (de un Calderón que ya es un cinco estrellas con 54.000 localidades) a la Peineta, con cinco estrellas y 70.000 localidades; del Valencia del antiguo Mestalla (54.000) al nuevo, cinco estrellas con aforo para más de 60.000 personas; y del Athletic, del viejo San Mamés (38.000) al nuevo, siendo cinco estrellas y con 47.000 localidades ampliables a 53.000.

La obligación del nuevo consejo de administración del Sevilla FC es articular un proyecto deportivo y social que ilusione al sevillismo, y ha de pasar obligatoriamente por la mejora de su casa compaginando la economía con la consolidación deportiva entre los grandes del país y la nobleza europea. El aspecto económico significa el estudio de una remodelación funcional y ajustada a precio para que sea viable sin necesidad de ampliar la capacidad, sino de mejorar la comodidad. Sin ser técnico en la materia, no creo que una profunda remodelación del estadio supere los 70 u 80 millones de euros de presupuesto, y una sociedad como el Sevilla FC para quien implica el presupuesto medio de un año, debe de poder planteárselo y abordarlo.

La primera obligación es llenar el actual estadio o facultar los medios para que ello sea posible. No hablo de conformarnos con lo actual. Competimos con otros rivales en la propia ciudad o en ciudades próximas y para crecer es a ellos a quienes debemos robarles clientela con acciones programáticas planificadas y sostenidas a lo largo del tiempo. Actualmente no existe fútbol de Primera a menos de 200 kilómetros de Sevilla (140 si asciende el Córdoba). Una entidad grande debe planificar la atracción de nuevos clientes y mantener la fidelidad de los que ya posee, es la única manera de crecer y de no estancarse.

El fruto no se verá en una temporada ni en dos, acaso en un lustro, pero será perceptible finalmente como se comprueba hoy en día en los colegios sevillanos con la chavalería que tiene entre 13 y 16 años.

La primera medida que debe estudiar la institución es la rehabilitación del carné para abonados infantiles así como el posiblemente abaratamiento de los abonos de adulto a pesar de la reducción de la temporada pasada. El argumento que ofrezco se aleja de expresiones como “lo nuestro tiene un valor del que otros carecen” o de “sí, y que los regalen”.

Se basa en que estamos ante la obligación y la oportunidad de aumentar la masa social del Sevilla FC, y ese imperativo –no se puede entender de otra forma o como mero deseo- obliga a disputar cada cliente en cada centímetro de espacio. Si clubes de nivel inferior a quienes disputaremos la masa social no durante una temporada, sino siempre, sitúan sus abonos más baratos en la franja de los 120-140 €, el Sevilla deberá situarlos en la de 150-170 €.

En la temporada 2013-14 hemos tenido 33.000 abonados y unos ingresos de 7,5 M €. El objetivo para la 2014-15 debe ser el aproximarnos a los 40.000 abonados aunque los ingresos apenas se incrementen, muy lejos de ese 21% en que lo haría la masa social. Si finalmente quedan 4-5.000 localidades no ocupadas por los abonados, que su precio –respetando a aquellos- sea realmente asequible, algo inviable con entradas a 25 o 30 euros o más para asientos de gol.

Si el objetivo social en el plan de crecimiento es el de alcanzar en Liga entradas cercanas al lleno y convertir al Sevilla en una marca aún más atractiva para las televisiones por dicha circunstancia, Europa no puede quedar al margen. Teniendo en cuenta los horarios y demás, el Sevilla debería dedicar serios y profundos esfuerzos para estudiar una política de abonos y entradas para encuentros europeos que eviten asistencias de 32.000 personas para unas semifinales UEL.

Al abonado hay que ofrecerle servicios que hoy posibilita la tecnología y que redunden en una mayor prestación de estos y en un aumento de las comodidades, pero no se puede obviar que uno de los principales factores a la hora de adquirir un producto es su precio, sobre todo en época de crisis y máxime en la particular situación socioeconómica del entorno geográfico que abastece al Sevilla FC de su masa social.

Un abaratamiento del acceso al estadio junto a una atractiva propuesta para incrementar el gasto en su interior de forma que repercuta en los ingresos de la entidad es una política muy a tener en cuenta.

En resumen

El Sevilla Fútbol Club debe analizar, plantear y construir un proyecto que marque la política de la entidad a largo plazo bajo el prisma del incremento de su masa social de tal forma que conduzca a una reforma del estadio, pieza insustituible para mantener un Sevilla poderoso y con una imagen atractiva dentro y fuera. Un esfuerzo que implicará a su afición y que acercará a patrocinadores atraídos por dicha imagen y su repercusión dentro y fuera de nuestro mercado.

Para ello debe recurrir a todos los instrumentos comerciales a su alcance, existentes y por diseñar: desde el precio de abonos y entradas hasta nuevos servicios y productos.

En juego está la consolidación definitiva de un Sevilla entre los grandes hoy como cola de león dejando al margen la posibilidad de un club que sea cabeza de ratón.

@NODOSFC1905

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Caso Rakitic, aclarando dudas.

Lo importante en el Sevilla:

Grandes futbolistas que trabajaron para nosotros.

 

kanoute luis fabiano navas alves baptista negredo Palop ramos renato

Lo esencial, lo vital en el Sevilla F.C. :

Nosotros, el Sevillismo.

barcelona bernabeu corazon derbi valencia

 

 

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Más allá de todo

Por Ernesto López de Rueda

De las palabras y de las imágenes, incrustada en el corazón del gigante de Sevilla, su divisa: “el equipo de las casta y del coraje, dicen que nunca se rinde”.

Los sevillistas sabemos perfectamente qué significa la leyenda: para vencernos hay que demolernos, certificar nuestra derrota, levantar acta arbitral de ella. En caso contrario, deviene en película de terror para los rivales: en el último minuto el Sevilla se agarra a la vida, tira de ella, emerge poderoso, luchador y es capaz de voltear al más pintado. Son innumerables los ejemplos en nuestra historia.

Esa divisa, nuestra leyenda, ha de ser incrustada en el cerebro del menor de los equipos en los escalafones inferiores y coloreada en blanco y rojo a lo largo del tránsito de nuestros pequeños futbolistas allá hasta donde lleguen, incluso a lo más alto.

Debemos procurar crear en las tripas del Ramón Sánchez Pizjuán un túnel multimedia y bautizarlo como “el pasillo del orgullo sevillista”. Que sea visitable y en donde textos ya amarillentos, fotografías en sepia, películas del NODO o en Super 8, ya en blanco y negro o en technicolor o smantcolor; en mono o en dolby surround; con calidad de 64 Mbs  o en vídeos producidos, grabados y realizados con las últimas tecnologías, para que sumerja a sus visitantes en la sensación de llevar sobre su cuerpo el peso de un escudo y una camiseta míticos.

Que enerve nuestra pasión y haga hervir nuestra sangre, que nos conmueva al tiempo que provoque la envidia y el pavor de los rivales sabedores de que enfrente tendrán desde el primero de los jugadores hasta el último de los aficionados si existieran esas categorías, con ansia de triunfo, indesmayables en pos de él.

Desconozco si debe ser una sala de nuestro museo o bien un espacio expositivo por sí solo, pero debemos –a la mayor brevedad- de capturar en el mundo de lo real aquello que nos permita ofrecer un abanico de sensaciones que definen la identidad sevillista.

En tiempos en los que valores como esfuerzo, tesón o lealtad están cuestionados, el Sevilla FC puede ofrecer a los suyos y a los ajenos una explosiva carga de dignidad, de decir quiénes somos, qué hacemos, cómo y por qué lo hacemos, aunque ya en Europa saben de qué somos capaces. En España lo conocen desde más de un siglo ha.

Esos chicos de Nervión, los de blanco y rojo, los de la casta y el coraje, los que nunca se rinden. Esos, los del Sevilla. Aún cuando el peligro de la derrota se cierna inminente, con nosotros quien quiera, contra nosotros, quien pueda. Qué gente, cómo quieren lo suyo, cómo lo defienden. Una ciudad orgullosa de su equipo, una tierra leal a él. Íntimamente, sin alharacas, sin aspavientos. Tan solo con advertencia: procura certificar mi derrota, si no, date por vencido.

Son conscientes de ello en Turín, Glasgow, Eindhoven y Mónaco. En toda Europa desde Madeira hasta Turquía o desde las afueras de Sevilla hasta Rusia. Y en España desde La Coruña hasta Almería o desde Barcelona hasta las Canarias. Esto es Sevilla y aquí o donde esté representada por sus sevillanos, por su Sevilla Fútbol Club, ya se sabe qué pasa.

@NODOSFC1905

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Soledades, sueños y recuerdos.

Por Ernesto López de Rueda

Son muchos los lugares recorridos tras o con el Sevilla Fútbol Club. El trasiego de la vida va dejando los posos, pero más allá de lo mucho vivido, siempre queda el imaginario de un futuro que cada vez goza de menos porvenir. Pese a ese trajín, en las soledades o momentos íntimos que nos regala ese tiempo, siempre ha lugar para el sueño y para el recuerdo.

El recuerdo es una amalgama de sensaciones conocidas, experimentadas, asumidas. Los recovecos de la memoria, conforme se saturan, guardan las de más grato vivir con quienes más hemos amado o en quienes nos refugiamos y dejan escapar otras menos trascendentes. A veces el recuerdo se asocia a un rostro, a un aroma, a una caricia. En otras se vincula a un símbolo. Cuando ese símbolo, por ejemplo un escudo, está labrado con las manos y tallado con el corazón de quienes más nos amaron o por aquellas personas en quienes buscamos consuelo o Amparo ante nuestra aflicción o con quienes compartimos los mayores gozos, el asunto se complica.

Así de sencillo es el Sevilla Fútbol Club en ese enrevesado laberinto de pasiones. O así de complejo. Puede ser el eco de un gol que reverbera, bien en los tímpanos o que bien se queda retratado para la posteridad de tal forma en nuestras retinas que somos capaces de dibujarlo una y otra vez con los ojos cerrados; también puede ser una mano que mesa tu pelo; o un susurro que te acaricia ya desde el cielo.

Muchas veces es un legado o heredado amor filial que se transmite como tal, con lealtad y fidelidad incólumes: siempre serás del Sevilla como nunca renegarás de tus padres o hijos o hermanos.

Y hoy, otra vez, ese regalo envenenado del tobogán de la vida llama otra vez a la puerta de nuestros corazones para invitarnos a despeñarnos en el precipicio de sus emociones. Al todo o la nada; a subir al cielo o a caer en el averno; seducidos, abducidos y subyugados por su inmenso poder que nos hace reír, llorar, cantar, abrazar, caminar o correr sin término medio.

Hoy, otra vez, miles de almas se ponen en camino hacia el altar de los sacrificios para inmolarse o perpetuarse de alguna manera llevando tras de nosotros una historia, el carácter de una ciudad temeraria, orgullosa, pobre pero altiva, osada y anhelante de los grandes retos porque solo tras superarlos se encuentra la gloria, tan esquiva en ocasiones y tan insinuante siempre.

Hoy, otra vez, en las soledades que aparecen en cualquier bullicio de los mortales, nuestra alma eterna recordará aquellas voces que en el confín de los tiempos le susurraban “Sevillla” tenue pero cariñosa y persistentemente; aquellas manos cálidas que lo conducían al gigante de Nervión en el que otros miles que soñaban como nosotros se concitaban para invocar el espíritu de los más grandes, de las leyendas que se acrisolaron en los templos allí edificados desde horas inmemoriales; recordará, en suma, nuestro alma cómo ebullen las moléculas del amor y de la pasión y ese recuerdo nos permitirá entender mejor lo que soñamos despiertos cuando comprobamos que lo ansiado no es nuevo sino conocido, y no por más conocido, menos deseado.

Hoy, otra vez, nuestros pulsos galoparán a lomos del Sevilla Fútbol Club, a plena carga hacia el borde del precipicio sin importarnos lo más mínimo que nuestro brioso corcel se detenga en el borde o que se impulse en su salto hacia la gloria o hacia el más doloroso fracaso.

A nosotros eso nos importa nada o menos. Vamos, hemos venido, otra vez, para enarbolar el nombre de una ciudad y la memoria de su vida y gritarle al mundo, otra vez, que estos pocos miles de locos  quieren tocar la gloria con los dedos para que un día sus manos acaricien otros infantiles cabellos y, como en un susurro, les desvelen a los más pequeños que no hay nada más grande en estos mundos del recuerdo y de los sueños que el Sevilla Fútbol Club, ese regalo que un día recibimos, a veces no se sabe muy bien cómo.

Como siempre, otra vez, a jierro, levantando viejas banderas, agrupados por barrios, calles y pueblos, por familias, todos fieles escuderos, vasallos de su gran Señor. Como sabemos, a una, como una masa corácea, inabordable, invencible, poderosa. Como sevillanos, coño, como sevillanos de armas tomar. A por la Copa, traedla, otra vez.

@NODOSFC1905

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La Religión Sevillista

Por Ignacio Moreno.

Viaja el Sevilla a su tercera final europea, atrás quedaron Eindhoven y Glasgow, en lontananza se nos presenta Turín. Torino, para los italianos, no es una de las más preciadas perlas de la Bella Italia, pero para los católicos cuenta con uno de los centros de peregrinación de obligada visita. El catolicismo es mucho de exvotos, lugares santos, fuentes milagrosas y reliquias. En Turín está la Síndone. La Sábana Santa es para muchos católicos el sudario que cubrió a Jesús en su sepulcro en el Gólgota durante tres días, y aunque el Carbono 14 se empeñe en contradecir dicha posibilidad el creyente católico acude en masa a admirar tal reliquia.

El que esto escribe no es creyente católico, más bien todo lo contrario, yo solo tengo una única fe verdadera, el sevillismo, y de todas las señas de identidad de esta religión, la bandera del centenario es para mi la más preciada, mi mayor reliquia. No es única, hay miles como la mía, no es muy antigua, tiene nueve años, no se guarda en vitrinas con atmósferas protectoras, están hechas para sacarlas y exhibirlas por las calles de Sevilla, Europa y el Mundo.

bandera

Aún recuerdo cuando nos la dieron envuelta en un plástico transparente que dejaba ver una tela de un rojo muy intenso y algo brillante. Fue al renovar el abono en aquel verano de 2005, la recogí y me la llevé a casa, al abrirla me pareció tan grande, tan roja, con sus cuatro letras blancas, que para el no creyente solo ponía cien y para el sevillista emanaban historia, gloria, sufrimiento, alegrías y tristezas reflejadas en el contorno de un escudo que en nuestro mosaico es una obra de arte y en el pecho de la camiseta el símbolo de unidad y orgullo del sevillismo

Parece que para entrar en el Juventus Stadium habrá muchas trabas y se ha dudado si dejarán pasar banderas que no lleven el escudo, hubo quien se cuestionó si las del centenario presentarán algún problema. Yo tengo claro que cuando el carabinieri de turno abra la mochila de un sevillista no dudará de la procedencia de nuestra Centenaria. Los síndologos aún reivindican la autenticidad de la tela, ya que en ella parece que han encontrado restos de polen e incluso, donde iría la corona de espinas, hallaron vestigios de Gundelia tournefortii, planta específica de Jerusalén. En nuestra bandera centenaria no habrá que hacer muchas pruebas porque en ella se refleja el rojo de las buganvillas, y emanan aromas de azahar y dama de noche. Nuestra bandera es Sevilla.

 sanchez pizjuan

La bandera sevillista, las miles de banderas centenarias, han sido expuestas por todos los lugares del mundo, el sevillista hizo de ella el emblema, a semejanza de la cruz o el pez que identificaba a los primeros cristiano. Nuestra bandera en el balcón, ventana, antena de televisión, ondeando orgullosa, altiva, invicta ha sido el signo que nos identificaba, el emblema que nos acompañaba cuando nos hemos tirado a las calles para ir a animar a nuestro equipo o para celebrar los muchos éxitos que en estos nueve años ha presenciado ella en primera fila.

Otra de las grandes reliquias que buscaban los católicos era el santo Grial, incluso se declararon guerras, miles de almas entregadas a la causa cruzaron el mundo conocido para buscarlo, para adueñarse de los Santos Lugares. El sevillista también tiene su Santo Grial, no es dorado es plateado, estilizado y moderno. Seguro que todos aquellos que están preparando sus maletas o mochilas, en las que la Centenaria a buen seguro que tiene un lugar reservado, lo hacen pensando en él, en ella, en nuestra Copa, nuestro Santo Grial, el que nos ha proporcionado las mayores dosis de Gloria que nunca pudimos soñar.

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Por eso los miles de sevillistas que se preparan para ir a Turin, como si fuesen los cruzados de la Edad Media, lo hacen convencidos que volverán a casa con ella, con ese metal que obra el milagro de creernos invencibles. Porque ya ocurrió hace ocho años, nos volvimos invencibles. Los Cruzados pensaban que poseyendo el Grial nadie podría derrotarlos, nosotros lo comprobamos. La conservamos dos años seguidos, como nadie hizo antes. Ahora ya va siendo hora de que vuelva a casa, el Santo Grial junto a la Sábana Santa del sevillismo. El Cielo en la Tierra, en Turín está el próximo Lugar Santo del sevillismo, como ya lo son Eindhoven o Glasgow.

@ignaciomov

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Momentos

Por Santiago Fernández.

Se ha recogido la última del día, te duele todo  y mañana curras, te aflojas el nudo de la corbata y de pronto caes en la cuenta de que eres el único que pasas por esa calle, calle Aire, calle Sol o Mateos Gago, miras atrás, ves el paisaje de noche, hueles el azahar y sonríes, disfrutas el momento.

Sales de la feria pensando, o lo que el “tablillazo” te deja pensar, en la oportunidad perdida de robarle el beso que en realidad te estaba pidiendo, te equivocas de camino, haces un trayecto absurdo hacia tu casa, pero te da igual, no oyes pasos y te das cuenta que Sevilla es tuya, sonríes como sonreíste hace un par de semanas hiciste aún viendo a lo lejos el último palio, aunque en ese momento no lo recuerdas.

En el coche vas camino de Granada y tu acompañante te cuenta su semana de trabajo, tu miras los olivos, los caminos, los pueblos pequeños con su iglesia en el centro y te das cuenta que Sevilla no es sólo Sevilla, es Utrera, es Carmona, parte de Cádiz, Osuna, Ronda y Tarifa. Te das cuenta que eres afortunado solo por ser, y ser de aquí. Sevilla es tierra altiva pero acogedora, hispalense es todo aquel que quiera serlo, como quiso Kanouté o como quiso nuestro rubio con el número 11. De pronto llegas a la Roda de Andalucía, último pueblo de la provincia lindando con la vecina Málaga y en la última casa ves ondear la bandera del centenario sevillista. Vuelves a sonreír y pones un disco de Triana en la radio de tu coche. Jesús de la Rosa te da la razón, y sabes dentro de ti que no estás escuchando una grabación, Jesús te susurra a ti al oído y lo seguirá haciendo por siempre.

Marca Puerta y 45000 gargantas rugen, pero tú no oyes a nadie,  de hecho no te oyes a ti mismo, te descubres cuatro filas más debajo de tu asiento, notas en el olfato y paladar el olor a flores silvestres que tu subconsciente atrapó en un mayo lejano cuando de la mano de tu abuelo recorrías el descampado que hoy es la estación de Santa Justa. Un domingo cualquiera ibais juntos al campo del Sevilla. Él te contaba historias de un tal Arza, Araujo, Campanal… y tú no echabas cuenta pensando en Cholo, en Moisés, en el ruso de la portería…pero lo atrapaste. Te quedaste con el momento aunque en tu bisoñez no sabías valorarlo. Justo cuando Puerta marcó ese recuerdo se hizo presente y gritaste por ti, por él, por Arza, Araujo, Campanal y por los 45000 a los que no escuchabas, pero que gritaban al cielo sus recuerdos del Aljarafe, de la campiña, de Los Remedios, del autobús de la peña de tu pueblo, de un tren desvencijado, de Triana o de San Bernardo, como tu gritabas y sacabas dentro de ti los recuerdos de tu barrio y tu gente.

Los sevillanos somos hedonistas, “atrapadores de momentos”, soportamos días de sol, de tedio, de falta de oportunidades, de escarnios venidos desde tierras de estúpidos e ignorantes, vivimos esperando ese instante, ese segundo en el que te sientes el único habitante no del mundo, que la geografía no es nuestro fuerte, sino de Sevilla, “nuestro mundo”, y esos momentos te sorprenden, si los buscas no los encuentras y si reniegas de Sevilla esos momentos te buscan a ti para que salgas de tu error y te encuentran, siempre te encuentran, en una calle perdida, en un viaje o en una conversación, también te pueden encontrar en una grada siempre que juegue el equipo que se hace merecedor de llevar su nombre, ese momento te encontró con Puerta, pero también te encontró en Oviedo, te encontró en Glasgow, pero también en Jaén, en Mónaco con el corazón roto, como te encontró en Valencia mientras unos cuantos miles de herejes que no quisieron ni supieron acoger al visitante pensaban rendido al gigante andaluz, a ese gigante infatigable, eterno, que mañana en Turín nos llevará a los sevillistas, esto es, a los sevillanos a eso que andamos buscando: otro momento.

Esta copa, que será nuestra, nos ha dejado muchos momentos ya y nos aguarda el último y resolutivo, cuando llegue cerrad los ojos y afinad los demás sentidos, veréis que se disfruta más y mejor.

Viva el Sevilla.

@SantiF76

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Otro principio

Por Santiago Fernández

Mucho hablamos en esta ciudad, todos los que vivimos o somos de la misma independientemente de nuestros colores, de la final. La final por aquí, la final por allá, forza Valencia…perdón Benfica quería decir musitan algunos, de entradas, vuelos y hoteles hablamos otros, en definitiva la final es la actualidad de esta bendita tierra, por encima incluso de la esperada fiesta a la que ya nos acercamos. Yo en cambio impugno esto, yo no hablo de finales, yo llevo desde el jueves, desde que la sagrada testa de M´Bia alzó a los cielos al escudo del Sevilla hablando de que el Sevilla FC tiene por fin otro principio.

Principio de la ilusión desbordada, de gatitos en la barriga, de nervios indisimulados, de cuentas para ver hasta donde se puede llegar económicamente para desplazarse a Turín, de tensa espera para aquellos cuyo número de socio no le dé para el primer cupo de entradas. Este principio además, hemos de entenderlo los sevillistas como un punto y seguido, acostumbrados como estábamos a finales y éxitos hemos pasado una pequeñísima travesía del desierto desde la final del Nou Camp hasta ahora. Algunos agoreros afirmaban que la época gloriosa del Sevilla era ya agua pasada y no, ahora se encuentran con otro principio, porque si un equipo recién construido, joven e inexperto han logrado llegar a Turín y pelear por la Champions no es aventurado decir que si, que este es otro principio de otra época gloriosa, simplemente hace falta acertar con las nuevas incorporaciones y luchar por retener a la mayor parte de nuestras estrellas, sabiendo que la mayor estrella y figura del Sevilla nunca va a marcharse a otra entidad, me estoy refiriendo a la afición del Sevilla FC.

Si todos sabemos que la primera UEFA fue la de Puerta y la segunda de Palop, esta tiene dos protagonistas que comparten la autoría principal del éxito: M´Bia (su gol aún me pone la piel de gallina aunque lo ví en directo y al llegar a casa  lo volví a ver no menos de veinte veces en youtube) y por supuesto la afición, esta final, tuvo un principio. Dicho principio fue el final del partido con el Valladolid cuando todos los que allí estábamos hicimos saber a los jugadores  que el siguiente jueves tendrían que ser gladiadores, cuando agotamos las entradas para ir a un sitio harto desagradable pese a ir 0-2 en la eliminatoria le dimos otro mensaje a nuestros jugadores, como lo dimos con el ambiente de remontada que organizamos contra el Oporto.

Valencia es punto y aparte. Por educación y por la alta categoría de este sitio donde me dejan plasmar mi pensamiento no voy a explicar las vejaciones, insultos y agresiones de todo tipo que el Sevilla FC y su afición tuvo que pasar en esa ciudad que no voy a volver a nombrar. Si diré que cuando el cupo de entradas que nos asignaron se agotó nos convertimos en legión de termitas que taladramos la web del Valencia para comprar entradas y demostrar que eso que cantan los Biris de “superamos obstáculos” no puede ser más cierto. Había núcleos sevillistas en todas las gradas, todas, aguantamos lo inaguantable en el césped y en la grada, para terminar triunfando, como casi todos intuíamos pese a la situación límite que nos vimos obligados a afrontar. Unai Emery dijo sabias palabras a sus jugadores, a nuestros gladiadores: “en los malos momentos mirad a la grada donde están los sevillistas y de allí sacareis fuerzas”. Sabias palabras Unai, Don Unai, y ahora yo te pido que las repitas de cara a Turín, porque entradas nominativas, vuelos carísimos, viajes abusivos no van a parar a la afición del Sevilla, esos factores tienen tantas posibilidades de parar al sevillismo como posibilidades tuvo el valencianismo de amedrentar al sevillismo o posibilidades tuvo la defensa de ese equipo de parar a M´Bia.

Esta es la UEFA de la afición, y vamos a volver a cumplir, a poner las cosas en su sitio, a demostrar con hechos que si, que la afición del Sevilla es especial, tan especial que decidió un día que esta copa era suya y no va a parar hasta que la traiga a casa, al Ramón Sánchez Pizjuán.

Que siga la fiesta, estamos sólo en el principio.

 

@SantiF76

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Forasteros

Por Ignacio Moreno.

Si hiciésemos una película que se llamase Ocho apellidos sevillanos, no sería nada extraño que encontrásemos apellidos de origen gallego, catalán, vasco, portugués, sefardí, musulmán, norteuropeo o , si tuviste relación con Coria, japonés. Este es el pedigrí sevillano, una mezcla de sangres o como dirían los eruditos un crisol de culturas.

Esta mezcolanza que en muchos sitios sería considerada como una señal de falta de identidad aquí es el pan nuestro de cada día. Sevilla fue la capital del mundo allá por el glorioso Siglo de Oro, éramos la Nueva York del siglo XVI, fuimos referente mundial. El mundo giraba entorno a lo que ocurría en esta ciudad atestada de Rinconetes y Cortadillos. Los pícaros, los osados, los que tenían mucho que ganar y poco que perder eran atraídos por la riqueza que aquí llegaba del Nuevo Mundo. Aquí llegaron y se quedaron para enriquecer lo mucho y bueno que ya había

Nosotros somos descendientes de forasteros como Narciso Bonaplata (catalán), Jose Mª de Ybarra (vasco), o de Edward Farquharson Johnston, por ejemplo. Sin los dos primeros no hubiese habido Feria de Abril, y sin el señor cónsul de la Gran Bretaña no hubiese existido el Sevilla FC. Para nosotros, los sevillanos, no tiene sentido defender la pureza de nuestra sangre, no. El sevillano no defiende lo que es, defiende lo que tiene y lo que hace. Y lo defiende con toda su alma, un alma universal, un alma sin fronteras ni barreras

Afortunadamente por nuestras venas corren sangres de todos los rincones de la Tierra, y de ellos, los que aquí llegaron fueron los más osados, los más valientes, los que salían de sus tierras porque o no tenían nada que perder o porque confiaban en que podrían ganarlo todo. Esos fueron los que llegaron a Sevilla, ellos fueron los que ayudaron a construir esta bella ciudad, y forjaron el ser y sentir universal del sevillano.

Al de fuera aquí se le llamó forastero. Forasteros los que iniciaron la Fería de Sevilla. Forastero el que creo un club para los chavales pudieran pegarle patadas a una pelota. Forasteros los que hicieron la Giralda. Forasteros los que trajeron el flamenco y las sevillanas.

Hay otras zonas donde al de fuera se le llama maqueto o charnego. Son zonas donde desconfían, donde rehúyen la mezcla, donde preservan el pedigrí, y donde mantener el Rh del neanderthal es un orgullo. Son esas zonas donde el sevillano, el andaluz, tuvo que emigrar en el siglo pasado para trabajar y donde fue anatemizado como flojo o gañán. Allí nos miran con desprecio, como al resto de forasteros, no saben lo que se pierden.

Jamás un mismo pueblo podrá invocar el orgullo de los samuráis que corren por sus venas, la perseverancia del escocés, la fuerza del vikingo, la inteligencia del sefardí, el arte de los gitanos… y tantas y tantas virtudes que atesoran todos los pueblos del mundo. Sevilla si, Sevilla si puede.

En nuestro estadio nosotros mismos nos sorprendemos de la locura colectiva que se genera, es como si todos los dioses, y diablos, conocidos se juntasen y uniesen sus fuerzas para como un vendaval arrasar al adversario. Aquí han hincado la rodilla todos los grandes. La visita al Ramón Sánchez Pizjuán es marcada en rojo en las planificaciones de los todopoderosos, aquí se viene a sufrir, es la tierra de los yonkis y gitanos, dicen. Sí solo fuésemos yonkis y gitanos quizás pudieran con nosotros, pero somos eso y mucho más. Somos un Titán del Averno, la ira de Thor, las plagas de Egipto, somos el sevillismo


Somos tan grandes que el estadio se nos queda pequeño, el sevillismo lo lleva en sus venas, coger el petate y salir fuera a labrarse el futuro, a buscar la gloria. Ya no tenemos nada que perder, viajamos para conquistar la Gloria. Este año cuatro mil llenaron Estoril, tres mil de los nuestros fueron la única voz en estadios que se llenan de sensaciones….ahora tenemos por delante Bilbao y Valencia. En esta última han bloqueado la compra de entradas por internet porque desde Sevilla, los sevillistas, estaban abarrotando gradas. En Bilbao, se convocan a todos los aficionado del Athletic a defenderse frente al vendaval que llega del sur.

No supieron en su día aprovechar el caudal de conocimientos, culturas y valores que les ofrecían los forasteros, nosotros si. Ellos tienen miedo, se les nota, el temor inicial por ver las gradas pobladas de sevillistas dará paso al pánico cuando empecemos a cantar cómo solo los apátridas, los trotamundos que llevamos dentro saben hacerlo. Recorremos kilómetros, superamos obstáculos, solo por tí Sevilla Fútbol Club.

@ignaciomov

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Estás tú, vamos todos.

Por Santiago Fernández

En el minuto 99 del partido contra el Shalke 04, Antonio Puerta era un canterano más del Sevilla, muy bueno, pero uno más. En el minuto 101 era un héroe, y hoy por desgracia es un mito. En el deporte de héroe a villano se pasa en un minuto, el mismo minuto que hace falta para que la vida cambie o se vaya.

En estas semifinales no va a estar Antonio Puerta, pero estás tú, estás tú jugador del Sevilla que vas a ser el héroe del partido y aún no lo sabes. Estás tú, aficionado del Sevilla que vio el gol de Puerta y que a estas horas no puede contener la adrenalina que le fluye por la sangre roja, que dijo otro héroe. Estás tú que no vistes el gol de Puerta porque eras muy joven, niño, y que afronta esta semifinal como la primera y por tanto como hito en la genealogía sevillista que empiezas a construir, este evento será para ti único por ser el primero. Estás tú, que aún no estás pero que oirás la historia de esta eliminatoria de boca de tu padre cuando dentro de unos años te lleve al templo llamado Ramón Sánchez Pizjuán cogido de la mano. Y estará en esta semifinal el que estuvo con Antonio Puerta y se ha ido con él, están en el corazón que late bajo un escudo perenne, inmortal: el escudo del Sevilla Fútbol Club, está Paliña, está Segura, está Vizcaíno padre, está Berruezo, está Santiago, está Dioni….no lo dudéis, estarán en nuestra casa y estarán en Mestalla. Cuando el Sevilla salga al campo lo hará arropado por los que allí estemos, por los que estuvieron y por los que estarán, porque el Sevilla y eso lo sabemos todos los sevillistas (aunque ni sepamos que lo sabemos) no es un simple equipo de fútbol, es nuestra religión, un modo de entender el mundo y nuestro modo de vivir una de  las ciudades más bellas del mundo y que imprime más carácter: Sevilla. No en vano llevamos ese nombre por bandera, nombre que algunos hijos ingratos maltratan, aquí está el sevillismo para defenderlo.

Un equipo con ese apoyo no puede perder, porque así no se puede perder. Así de fácil y simple. Lo sabe el Shalke 04, lo sabe Osasuna, lo sabe el Boro, el Espanyol, el Real Madrid, el Getafe, el Valencia (ese gol de Squillacci….), lo sabe el Atlético de Madrid…..todos saben que nuestro Sevilla, tu Sevilla, es una especie de Dr. Jekyll que llegado el momento se convierte en Mr.Hyde para engullir a todo aquel que se oponga a que ampliemos nuestra grandeza; saben que el Sevilla es el personaje de Pirandello que pretende que todos le vean como realmente es, como él se percibe, como los sevillistas percibimos a nuestro equipo, nosotros y sólo nosotros sabemos de su grandeza desde siempre, desde Puerta hasta hoy nos estamos dedicando a demostrarla a todo el que nos cruzamos en el camino.

Cuando en estos días los foros, barras de bar, tertulias….hablaban de Turín, cualquier observador imparcial diría que los sevillistas somos presos de la prisa, la chulería, presuntuosidad….que poco nos conocen, lo nuestro es ansía, somos niños en la noche del 5 de enero, nazarenos que se ciñen el esparto o cierran los botones de la túnica deseando salir de su casa, tenemos ansía por ver al Sevilla en lo más alto, es decir, en su sitio, alto tan alto llegará el Sevilla que rozará la altura de los que ya no están que antes mencionábamos para que vuelvan a besar su escudo. Lo nuestro no es afición, es devoción, ser sevillista y no pensar en Turín es imposible, porque no somos aficionados del Sevilla, somos hijos del Sevilla, hijos que honran a su padre yendo a su casa a comer cada domingo, hijos que no han de faltar a la fiesta en la que a su madre le reconocerán los méritos y darán el título de mejor madre del mundo. Esa fiesta tiene sitio y fecha: Turín, catorce de mayo.

Para que esa fiesta tenga lugar hemos de subir el último escalón que nos queda, ese escalón será derribado por nosotros, los hijos del Sevilla, unos cuantos privilegiados (nunca esta palabra estuvo más llena de sentido) con su sudor y oficio en el césped, y los más, la fiel infantería a la que perteneces tú que me lees, en la grada con nuestra voz. Ese escalón tiene nombre y es Valencia, lo respetamos, pero sabemos que será derribado. Allá vamos, y vamos todos, voy yo, vas tú, va Puerta……..¡Vamos Sevilla!

@SantiF76

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La Madre que lo parió

Por Ernesto López de Rueda

Anda alborotada Sevilla. Suenan clarines, ondean banderas. Qué pasa pregúntanse cándidas almas. Que regresa la marea, responden otras voces acuyá; que la armada se apresta, por allá se escucha. Timbales, flamas, bullicio. Se abren las puertas, se desperezan las ventanas mientras ilumina la mañana la montaña de monteras ¡Sevillanos a la gloria, coged la vuestra!

Nacidos para honrar a nuestra ciudad, para silabear su nombre por el mundo con el tiempo que haya de tomarse para desgranar sus letras como si de la leve pluma de Cernuda o el recio grafito de Machado se desprendieran; para siluetear nuestra Giralda y enlazar los puntos del horizonte que la Giraldilla señala más allá de mares y cielos; para que la humanidad nos tomara por locos por edificar tamaña catedral; para sellar nuestros labios con el “tierra a la vista” de Rodrigo de Triana; para pergeñar sus colores y formas, sus intimidades desde los trazos de Velázquez o Murillo o Valdés Leal; para cincelar sueños de la imaginación de Martínez Montañés que sacamos a pasear cada primavera; para regalar a la eternidad un magnificat de Francisco Guerrero; o para que se detengan los pálpitos con una gitana entre revuelos. Drogados, yonkis de ti, Sevilla.

Una Sevilla que entre las bellas artes que la eternizan, educó a su hijo predilecto con ya universales mentores, fueran Johnston, Alba, Spencer, Herminio o Alconero; Juan Arza, Busto, Marcelo, Achucarro, Valero o Gallego; Pepillo, Diéguez, Lora, Blanco, Montero, Moisés, Polster o Suker; o sus discípulos San Pedro, San Antonio, San Pablo, San Javi, San David, San Martí, San Andrés, San Drago, San Jesús, San Renato, San Luisfa y San Frederic.

Representando a una ciudad entera y con la cohorte terrenal de escoceses, asturianos o navarros, con andaluces de filigrana y esparto y con la también cohorte celestial –cuán pequeño se queda el santoral- que lo rodeó ¿Cómo podía salir el hijo predilecto de Sevilla, embajador de Andalucía y campeón de las Españas y Europas?

Somos hijos de la Madre que nos parió: leales hasta la inmolación con el NODO grabado en el adn; aguerridos sabiendo que abandonamos naves y tierras quemadas atrás porque siempre nos quedará el gol de Palop; intrépidos tales que don juanes; e insolentes hasta la extenuación. Nacimos para conquistar, para dominar y hacer llorar sangre, por más que nos tumbaran, a quienes se proclama como grandes colosos del mundo. La pena, el llanto y la excusa no encontraron nunca acomodo porque jamás sirvieron para acometer, como siempre hicimos, temerarios y altivos, saltando sin red y reapareciendo desde lo más profundo de los infiernos en que caímos para levantar de nuevo nuestro estandarte tras ominosas décadas en las que el orgullo, la tradición, la fuerza, la fe, la casta y el coraje acompañaron la travesía por el desierto que podrá, si es que puede, acompañarnos pero nunca atemorizarnos.

Mañana llevaremos en volandas otra vez a los nuestros para hacer conocer a los peladores de arroz y recogedores de ínsipidas naranjas que debieran de servir de abono para nuestras extensiones de cítricos regadas por el Guadalquivir y no por un riachuelo desecado, que esto es Sevilla y aquí hay que mamar.

¡Viva el Sevilla y la Madre que lo parió!

@NODOSFC1905

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